Cerca de Saint-Emilion (7 km), de Burdeos (30 km), de Blaye (50 km) y a una hora de la cuenca de Arcachon y de las playas oceánicas, el Libournais es el lugar ideal desde donde visitar el territorio entre Gironda y Dordoña en el triángulo Unesco.

El Libournais es un destino de múltiples facetas: ante todo, la bastida de Libourne, enclavada entre ríos y viñas, noble y majestuosa, pero también los viñedos conocidos en todo el mundo, una gastronomía que se inspira en los productos de nuestra tierra, un patrimonio único y una naturaleza bella y generosa.

Catar los mejores vinos del mundo

Los vinos del Libournais forman parte de los viñedos más grandes y prestigiosos: Pomerol, Saint-Emilion, Lalande de Pomerol, Fronsac, Côtes de Castillon, Côtes de Vayres…

En las colinas, alrededor de los valles del Dordoña y del Isle, este territorio goza de una alquimia perfecta para producir los vinos que encontramos en los mejores restaurantes del mundo: un clima templado por la influencia oceánica, un terroir milenario y, sobre todo, el arte ancestral de los viticultores. Casas de vino, venta directa de los productores, cata o aprendizaje, ¡el Libournais es el destino enoturístico por excelencia!

Alojarte en el corazón del triángulo Unesco

Los muelles y la ciudad de Burdeos (a 30 minutos), la fortaleza Vauban de Blaye (a 45 minutos) y la ciudad de Saint-Emilion (a 10 minutos) fueron declarados «Patrimonio de la Humanidad» por la Unesco. El Libournais se sitúa en el corazón de este triángulo de destinos de carácter universal, por lo que será el punto de partida ideal para descubrirlos durante tus vacaciones.

La experiencia "Suroeste"

Porque aquí el sol brilla todo el año, se puede salir de noche sin pasar frío, y para nosotros ¡toda la gente del norte tiene acento!

Surfear el macareo en el Dordoña

El Dordoña está presente en todo el paisaje del Libournais. Fuente de vida de una gran biodiversidad, cuenta con el sello "Man and Biosphere" de la Unesco, que reconoce el interés mayor del río y de su cuenca vertiente a escala mundial.

Todos los años, los surfistas y piragüistas rinden homenaje a este río aprovechando la onda de marea, un guiño del océano cercano que forma una ola: ¡el macareo! Ven a disfrutar del espectáculo y del ambiente, o a vivir la experiencia del macareo en el agua con varios minutos de deslices ininterrumpidos.

Saborear los productos de la región

¡En el Suroeste se come bien!

Basta con acercarse a los puestos del mercado de Libourne que todos los martes, viernes y domingos, desde hace 600 años, son un escaparate de los buenos productos del territorio Libournais.

Aquí va entonces el menú:

Como entrante, te proponemos rillettes de lamprea, especialidad girondina, o caviar de Saint-Seurin-sur-l’Isle y foie gras de producción local. Como plato principal, sigue el festival de pato con un buen magret, o carne de res con un entrecot de las praderas de Coutras cocinado con verduritas de los productores ecológicos. Para terminar, puedes elegir entre una gran variedad de quesos, antes de saborear un postre, ligero, a base de cannelés (bizcochos típicos de Burdeos).

Y para acompañar la comida, ¡no hay más que remitirse al primero de los buenos motivos para venir!

Para divertirte y descubrir

Todo el año se vive al ritmo de eventos y animaciones. Hemos seleccionado tres eventos imperdibles: Fest’Arts: el tercer festival de arte callejero de Francia en la bastida de Libourne en agosto; MKP (Musik à Pile): festival de música actual en el magnífico entorno del castillo de Bômale de Saint-Denis-de-Pile en junio; y todo el verano el festival de música clásica de la iglesia abacial de Guîtres. ¡A cada cual su festival, pero la música para todos!

Destino de naturaleza

Puerta de entrada al Périgord o puerta de entrada a la Gironda atlántica, ¡aquí seguro encontrarás tu lugar! Los valles del Isle o del Dronne, las colinas de los viñedos y, por supuesto, las mesetas y bosques de La Double: caminando, pedaleando, cabalgando o corriendo, ¡un terreno de juegos infinito!

La Bastida de Libourne, 750 años de historia

La ubicación de Libourne en el fondo del estuario de la Gironda, en la confluencia del Dordoña y el Isle, determinó la edificación de la bastida para reemplazar el viejo puerto galorromano de Condatis. Fue un caballero inglés, sir Roger de Leyburn, quien se encargó de su construcción en 1270 y le dio su nombre. Construida según el modelo del campamento romano, sus calles forman un damero gigante con una plaza central bordeada de arcadas. Bares de vinos, buenos restaurantes y comercios terminarán de seducirte durante tu visita.

Molinos grandes como castillos

Porque la energía que proporcionan los ríos Isle y Dronne es inagotable, desde el siglo XV se construyeron numerosos molinos que siguieron funcionando hasta el siglo XX. Abzac, Porchères, Laubardemont, esos molinos monumentales encargados de abastecer de harina, y más tarde de cartón y de acero a la hermana mayor Burdeos, muy cercana, son vestigios del patrimonio industrial y una invitación a descubrir los valles preservados del Libournais.