Importante afluente del territorio francés, el Dordoña se transforma en río al acercarse al Atlántico, cuando confluye con el Garona para formar el estuario de Gironda. El agua es dulce en su nacimiento en el macizo de Sancy, a 450 km aguas arriba de Libourne y hasta Saint-Foy-la-Grande, puerta de entrada al gran Libournais, luego está sujeta a las mareas con una amplitud máxima (diferencia entre el punto más alto y el más bajo) de unos 4,50 m. Estas dos mareas diarias hacen del río una zona viva con ecosistemas muy ricos y variados.

Vía de comunicación primordial para el Libournais, el río impulsó el desarrollo del comercio del vino, la madera y la sal, contribuyendo a la prosperidad del territorio. El Dordoña era un puerto de gran calado, como lo muestran las armas de la ciudad, donde los buques marítimos podían remontar hasta Libourne.

Ahora puerto de escala para cruceros fluviales, atractivo de los muelles de Libourne y espléndido universo natural con espectaculares meandros al pie de los mayores viñedos, de Bergerac al este hasta Fronsac al oeste, el Dordoña constituirá una de las grandes sorpresas de tus vacaciones.