El Isle y el Dronne: dos ríos que nacen en el macizo central y confluyen en Coutras para desembocar en el Dordoña, en Libourne. Su caudal potente genera una fuerza hidráulica inagotable cuya utilización ha permitido desarrollar diferentes actividades como la molinería pero también otro tipo de industrias.

La proximidad de Burdeos y de todas sus «bocas que alimentar» terminó de arraigar esta especificidad en el ADN del territorio libournais.

Todavía hoy algunos de estos monumentos se utilizan para acoger actividades económicas como en Abzac, o en Laubardemont en Sablons, o han sido rehabilitados para disfrutar de las visitas guiadas que brindan algunos apasionados de este patrimonio cultural e industrial único.

El destino de los molinos del Isle y del Dronne

El Isle y el Dronne, que nacen en el macizo central, son ríos de un caudal importante y relativamente regular. Sus aguas confluyen en Coutras antes de desembocar en el Dordoña en Libourne.

Tras el fin de la Guerra de los Cien Años en 1453, los nuevos señores decidieron instalar molinos para revalorizar su señorío a través de la actividad económica. Así se fundó el molino de Laubardemont en 1466, el de Abzac en 1471, el de Penot en 1481, el de Sablon des Peintures en 1482, etc.

Estos molinos fabricaban harina, accionaban los mazos del batán y albergaban pesquerías.

Desde finales del siglo XVIII, gracias a la revolución industrial, la fuerza hidráulica tendrá otros usos y esos molinos medievales se verán transformados en acerías, almazaras, papeleras, molinerías…

Así, los valles del Isle y del Dronne experimentan un desarrollo industrial que tiene su apogeo antes de la Primera Guerra Mundial: papelería de Monfourat (600 empleados), fábrica de aceite de Laubardemont (500 empleados), fábrica de cápsulas de Saint-Seurin, molino de Porchères, cartonería de Camps, fábrica eléctrica en Abzac, fábrica de caucho en Eglisottes, etc.

Este desarrollo es acompañado por el auge del ferrocarril, que convierte a la estación de Coutras en el segundo mayor intercambiador de Francia.

Pasada la Segunda Guerra Mundial, la globalización pondrá freno a esas industrias: paralización de la fábrica de aceite de Laubardemont hacia 1955, cierre de la papelera de Monfourat en 1969, demolición de los molinos de Coutras y Penot en 1967, abandono del molino de Logerie… Solo algunos sitios conservan todavía una actividad industrial, como Abzac, o Armcor y Smurfit en Saint-Seurin-sur-l’Isle. Para los que aún subsisten, una nueva conversión está en marcha, a través de la producción de hidroelectricidad o de su valorización turística.

David Redon, Asociación del Molino de Porchères

Abierto a la visita:

El Molino de Abzac, manufactura construida a mediados del s. XVIII en el Isle. Declarado monumento histórico, alberga hoy la sede social de un grupo industrial familiar, Abzac SA.

El Molino de Porchères o Molinería de la Presa es un edificio majestuoso construido en 1850 en el Isle, afluente del Dordoña. Declarado monumento histórico, es uno de los últimos molinos que ha conservado intacto el conjunto de las máquinas de molienda para transformar la harina en trigo.