Descubrir el Libournais es ante todo recorrer mil quinientos años de historia, desde el sitio original de Libourne, Condatis, hasta hoy. Esta historia está ligada al comercio del vino, bebida muy codiciada ya desde el siglo XIII, y al sitio privilegiado de Libourne y del Libournais, en el corazón de una red de ríos que irrigan el territorio hacia Dordoña, entre Périgueux y Burdeos. Esta primera edad de oro es muy espectacular y ha dejado huellas prestigiosas, en Libourne por supuesto, con la construcción de la Bastida, pero también en el conjunto del Libournais, donde proliferan capillas e iglesias de los siglos XII y XIII que invitan a un viaje al pasado. Pero la historia no termina ahí, y todas las épocas han dejado su impronta en algún sitio, algún pueblo o ciudad: desde la fabulosa epopeya de la familia de Albret en Vayres hasta el castillo del célebre duque Decaze, y desde el sitio de los cuarteles en Libourne hasta la arquitectura republicana de Coutras.