Saint-Emilion: ¡un auténtico museo a cielo abierto!

A tan solo treinta minutos de Burdeos y a diez minutos de Libourne, Saint-Émilion es uno de los destinos emblemáticos del planeta dado que es un paraje conocido desde la Edad Media por sus peregrinaciones y su bebida y ha sido recientemente distinguido por la Unesco por sus paisajes.

Entre vides y ríos, pasando por colinas arboladas y rutas pintorescas, la jurisdicción de Saint-Émilion se extiende a lo largo de 75 km2 alrededor de una ciudad medieval particularmente bien conservada. Según la leyenda, la ciudad debe su nombre a Émilion (Emilianus), monje bretón del siglo VIII.

Ciudad mercantil y próspera, centro de transacción de los mejores productos de la Jurisdicción (vino, semillas, piedra de construcción), pero también lugar famoso de peregrinación a las reliquias del santo patrón, la bella ciudad de Saint-Émilion ha beneficiado de una innegable prosperidad durante la Edad Media que todavía hoy se refleja en sus monumentos emblemáticos, en particular la increíble iglesia monolítica subterránea. Excavada a comienzos del siglo XII, esta iglesia de dimensiones impresionantes (38 m de largo por 12 de alto) recuerda la actividad religiosa de la ciudad medieval e intriga por su diseño fuera de lo común.

Claustros, iglesias, casas de entramado de madera y sillares de piedra, antiguos molinos, grandes señoríos del siglo XV, ¡a cada paso el patrimonio nos deslumbra! A pie, en bicicleta, en coche o autobús, o incluso en barco desde Libourne, los paisajes, los châteaux y las nuevas bodegas de arquitectura contemporánea se revelan bajo una luz distinta en cada estación.

La gastronomía de Saint-Émilion también hará las delicias de más de uno con sus especialidades centenarias. Los famosos macarons de Saint-Émilion, cuya receta fue traída a la ciudad medieval en el siglo XVII por las hermanas ursulinas, se convirtieron en la especialidad dulce del pueblo. Estos pastelitos redondos deliciosos y esponjosos se degustan idealmente con una copita de Crémant de Burdeos, otra especialidad de Saint-Émilion que se fabrica lejos de las miradas indiscretas, en particular en el Convento de los Cordeliers.

El río Dordoña también ha influenciado la cocina local. El municipio de Sainte-Terre es considerado capital mundial de la lamprea. Este animal atípico nacido hace más de 500 millones de años, sin mandíbula ni aletas ni escamas, deleita a los gourmets cuando está cocido a fuego lento en vino y acompañado con puerros.

La Jurisdicción de Saint-Émilion (que incluye la ciudad y los territorios de los ocho pueblos reunidos bajo la autoridad de la Jurade en la Edad Media) fue declarada Patrimonio Mundial de la Unesco en 1999 con el propósito de conservar, restaurar y transmitir este legado excepcional que puede visitarse todo el año.